poemas de amor Els camins de l'Exili: Diari d'un exiliat

dijous

Diari d'un exiliat

Diario 1 : 13 de Enero de 1939

El día amanece frio. Las nevadas de este mes de enero son gélidas y fuertes.
Durante los últimos días las noticias de que los soldados de las tropas franquistas estaban tomando Pont de Molins nos despertó el nerviosismo.
Hace más de un mes que nos hemos resignado al exilio, pero esta no es la cuestión (resignarse o no) sino el procedimiento del exilio. Tengo un hijo pequeño y una mujer encantadora. A partir de ahora debemos dejar nuestras vidas atrás, no mirar el pasado y enfrentarnos a un futuro que se me antoja espantoso para mi familia. No soy tonto: hay pocas posibilidades de que lleguemos a Francia los tres, pero tengo que mirar alternativas, caminos y, de momento, éste es el único camino que puedo tomar.

6:23 AM:

Mi mujer Adriana y yo nos hemos despertado primero. Estamos preparando un equipaje ligero, nada del otro mundo: dos mantas gruesas, tres cantimploras de agua, una bota de leche para nuestro hijo Samuel, algo de pan y queso y este mismo cuaderno donde ahora escribo el comienzo de nuestra nueva vida.
Es un día clave. En pocas horas los soldados habrán invadido la aldea. La mayoría de la gente se aglomera ahora mismo en la pequeña plaza del mercado. Debo despertar a mi hijo, pero algo me lo impide. Es cruel quitarle esos minutos de paz que le quedan antes de la marcha, pero la gente no esperará. Lo voy a despertar. Será lo mejor.

6:32 AM:

Estamos listos. Sólo nos queda el avance, avanzar y avanzar hasta llegar a la frontera.
Somos millares de personas las que nos hemos reunido hoy para dejar nuestros hogares y nuestra tierra y éste es el motivo por el que hay un vacío silencio.
Por desgracia, no disponemos de ningún tipo de transporte para hacer del viaje algo menos duro, pero llevar consigo un animal con los más de trece centímetros de nieve que cubre el suelo es una desventaja.
Pasan los minutos. Supongo que durante el viaje no podré escribir apenas, pero haré lo que me sea posible.
Voy a agarrar a mi hijo que se está quejando por el frio.
Éstas son mis últimas palabras antes de dejar mi vida atrás, antes de enfrentarme a nuestro destino. Mi mujer ya me ha agarrado la mano. Es la hora. La gente se mueve y es una tontería regazarse. ¡Dios, danos fuerzas!