Diario 3: 19 de Enero de 1939
7:38 PM:
Han caído catorce ancianas y cuatro recién nacidos en la última semana. Estamos a mitad de camino de la Vajol. Creo que vamos muy lentos.
Mi hijo ha sufrido un ataque de hipotermia hará unas cuantas horas. Ahora lo tenemos enrollado en una de las mantas gruesas que tenemos. La otra está empapada por la lluvia y la nieve. Nuestra última cantimplora está ahora por la mitad. Tuvimos que reducir la velocidad de consumición de las provisiones. Hace unas 23 horas que no comemos nada y supongo que tampoco hay que llegar al límite. Voy a darle un poco de leche y pan a mi hijo. Necesita reponer fuerzas de su reciente bajón. Aún tiembla pero está consciente. Mi mujer se desespera con el paso de los minutos, de las horas. No puede ver a Samuel sin ponerse a llorar. Yo tengo que hacer esfuerzos para no hacerlo. Respecto a Adriana, es fuerte, pero ésto le sobrepasa. Cada vez la veo más apagada y eso hace que yo pierda el norte con más rapidez.
7:42 PM:
Mi hijo mastica con dificultad. Nos hemos retrasado, pero prefiero que mi hijo aproveche hasta el último minuto de descanso. Adriana no ha querido comer: prefiere guardarlo para más adelante. Yo, por el momento, tampoco lo haré.
7:50 PM:
Nos hemos retrasado demasiado, pero ha merecido la pena. Samuel tiene mejor aspecto. Vamos a paso ligero para recuperar el ritmo del grupo.
Ante nosotros yace un cadáver. Otro más.
Tengo que dejar de escribir puesto que mi mujer tiene dificultades para seguir.
Ahora sí que tengo razones para perder la cabeza.
dijous
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